Aún recuerdo la primera vez que vi una fotografía de Mont Saint-Michel. Fue de mi fotógrafo favorito, Michael Kenna. El sitio era espectacular, pero me gustó cómo era capaz de plasmar aquello que veía en sus fotografías, de manera que decidí que tenía que ir a fotografiarlo.
En la fotografía de portada vemos el sol entre las nubes, detrás de Mont Saint-Michel. La idea era fotografiar el sol en la punta, pero después de un par de intentos no fue posible. Como curiosidad, es sorprendente ver que aparece un ave junto en la punta de la abadía.
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